¿Cómo afecta el clima la autonomía de tu vehículo eléctrico?

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Los conductores de vehículos eléctricos saben muy bien que la autonomía nominal de su vehículo es más útil como guía. La verdadera eficiencia operativa de un vehículo depende de numerosos factores, como las condiciones de la carretera, el clima, la topografía, la velocidad, el inflado de los neumáticos y el estilo de conducción. Comprender las causas de la pérdida de autonomía puede aumentar la confianza de los conductores de vehículos eléctricos y los administradores de flotas. Esto proporciona orientación para seleccionar el vehículo adecuado para el trabajo y las condiciones del momento. En este artículo, analizaremos cómo el clima afecta la autonomía de su vehículo eléctrico.

  • Tiempo

La temperatura, especialmente en climas fríos, puede tener un impacto muy significativo en la autonomía de un vehículo eléctrico. En temperaturas óptimas, la autonomía real es, en promedio, un 15 % superior a la nominal. Sin embargo, las baterías tienden a funcionar con menor eficiencia en condiciones de frío, por lo que la autonomía puede reducirse entre un 5 % y un 20 % en los vehículos eléctricos. Si se aumenta la calefacción, esa autonomía se reduce aún más, perdiendo hasta un 40 %. El problema es que, a diferencia de un coche convencional, un vehículo eléctrico debe extraer energía de la batería para generar calor. Pero ¿es la temperatura el factor que más influye en la autonomía?

  • Vientos

Los vientos son otro factor que puede afectar la autonomía del vehículo eléctrico. Al conducir con viento en contra, el vehículo debe esforzarse más para superar la mayor resistencia del aire. Esto requiere más energía de la batería, lo que reduce la autonomía, en algunos casos hasta en un 15 %. Por otro lado, al conducir con viento de cola, la resistencia efectiva del aire se reduce, lo que puede mejorar la autonomía del vehículo hasta en un 10 %.

  • Arrastrar

La resistencia aerodinámica es esencialmente la fuerza que el vehículo debe superar para desplazarse por el aire. Esta resistencia también se ve influenciada por la densidad y las características del propio aire, que varían con la velocidad del viento, la altitud, la temperatura y la humedad. 

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